jueves, 15 de abril de 2010

Gotera

Hay una gotera
goteando sobre mi cama,
pero yo duermo
y sueño con lluvias de desierto,
con una gatorade helada,
y un vaso de coca con hielo
que salpica mis manos
con gotitas de gotera
o de sueños que me secan
el colchón mojado.

Medicados

Buzo polar, chaleco polar. Afuera hacen 20 y pico de grados y Lily tiene frío. Sssssssss, se queja despacito, con la voz dormida y los ojos cerrándose de a poco. Se acaricia los brazos, sigue cerrando sus ojos y como un niño en una cena de grandes, apoya su cabeza en la mesa y duerme.
Pablo la mira y se ríe. Te mira a vos y se ríe. Mira a todos y se ríe. Y Lily levanta su cabeza con el pelo parado y no dice nada.
Pasarán 5 o 10 minutos para que Lily despierte y vuelva a tener frío. Levantará su cuerpo de esa silla rota, lo mirará a Pablo y le preguntará si tomó...
-Sí, ¿y vos?
-No, ahora vuelvo.
Dirá Lily mientras arrastra los pies con sueño y dos buzos polar que le tapan la mitad de la cara.

lunes, 5 de abril de 2010

Poema interplanetario

El otro día te tocabas el pelo
como buclecitos por el aire
como esos fideítos que comemos
cuando nos cansó el tallarín.
Y pensabas en el universo,
en la humillante tarea
de sentirse una hormiga ninguneada
en el medio de millones de estrellas
con millones de años iluminando a la nada.

Hasta que viste
(entre las rendijas de tu persiana)
un objeto volador
no identificado.

Tuviste miedo,
muchísimo.
La adrenalina te subía al cuello
como esos mocos gigantes que atragantan.
Pensaste en quitarte la vida,
en liquidar a la especie humana
antes de que la marciana la conquistara.
Fabricaste prejuicios,
preconceptos.

Hasta que viste
(entre las rendijas de tu persiana)
la luz del objeto volador
que se acercaba.

Te dijo hola, ¿cómo estás?
Bien, respondiste con una voz
en terremoto.
Vine a dejarte este regalo, dijo el marciano.
Gracias, no tenías porqué.
Sí tenía, te contestó.
Es para que lo compartas
con los otros humanos.

Pero te lo guardaste
para vos solito.
Y yo te pregunté
que le dirías al marciano
si vuelve a la tierra
y pregunta por el regalo.
Y me contestaste no sé,
que me lo robaron.

jueves, 1 de abril de 2010

Si no ni

Ni el aliento de este vagón
puede destruir
el trote amable de dos piernitas
alejándose del mundo.

Ni vos,
Ni yo.

Ni todos los que fuimos
alguna vez
encomienda del hambre
y palabra viva.

Ni siquiera el sol
ardiendo desde el este,
como el adelanto
de una estrella enloquecida
que avecina a la muerte
y con ella la vida.