lunes, 5 de abril de 2010

Poema interplanetario

El otro día te tocabas el pelo
como buclecitos por el aire
como esos fideítos que comemos
cuando nos cansó el tallarín.
Y pensabas en el universo,
en la humillante tarea
de sentirse una hormiga ninguneada
en el medio de millones de estrellas
con millones de años iluminando a la nada.

Hasta que viste
(entre las rendijas de tu persiana)
un objeto volador
no identificado.

Tuviste miedo,
muchísimo.
La adrenalina te subía al cuello
como esos mocos gigantes que atragantan.
Pensaste en quitarte la vida,
en liquidar a la especie humana
antes de que la marciana la conquistara.
Fabricaste prejuicios,
preconceptos.

Hasta que viste
(entre las rendijas de tu persiana)
la luz del objeto volador
que se acercaba.

Te dijo hola, ¿cómo estás?
Bien, respondiste con una voz
en terremoto.
Vine a dejarte este regalo, dijo el marciano.
Gracias, no tenías porqué.
Sí tenía, te contestó.
Es para que lo compartas
con los otros humanos.

Pero te lo guardaste
para vos solito.
Y yo te pregunté
que le dirías al marciano
si vuelve a la tierra
y pregunta por el regalo.
Y me contestaste no sé,
que me lo robaron.

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