Ahora que llega el fin del mundo,
voy a pintar una rayuela en mi patio
y en cada salto un llanto,
y en cada llanto una risa
que asuste al canario de al lado
para que salga volando.
No seas tan cagón,
no seas tan esclavo,
canario.
¿No ves que tu dueño te congela?
¿No ves que ni un gato te desea?
No seas tan serio,
canario.
Que el orden de tu vida ya no significa vida.
Que la reja blanca que nos separa
es tan solo un espejo de tu saliva encuadrada.
Mi risa enfermiza te abre la jaula,
canario.
Ahora volá un poquito
y cagá encima del vestido turquesa que lleva esa petisa
o de la pelada aceitada que pasea ese muchacho
o de los papelitos que prostituyeron tu pelo amarillo,
y le quitaron filo a tu piquito afilado,
canario.
viernes, 12 de marzo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
¿Pero el canario no está enjaulado?
ResponderEliminar